Puede que en algún momento hayas tenido un compañero de trabajo con el que se te haya hecho imposible trabajar: negativo, poco productico, criticón,…. Quizás sea lo que se denomina

“gente tóxica”, aquella que crea a su alrededor una mala convivencia.

Normalmente, se recomienda huir de este tipo de personas, pero hay ambientes, como en el laboral, donde lo que debes hacer es aprender a convivir con ellos, porque no tienes más remedio que colaborar con él.

El primer consejo es que sepas identificarlos. Sus principales características son: duda de las capacidades de los compañeros; son personas muy negativas y con muchos cambios de humor; les cuesta asumir errores; son poco colaborativos, llegando incluso a la pasividad, y que no suele hablar de su intimidad, pero lo sabe todo de los demás.

Este tipo de personas, crean un mal ambiente laboral

llegando incluso a reducir la productividad de la empresa e influir en el estado de ánimo de sus compañeros. Los trabajadores pueden sentirse incómodos cuando tienen que trabajar con él, porque parece que cuestione cada paso que dan o incluso que infravalore su trabajo, lo que les provoca nerviosismo y que los trabajos no se realicen de la forma deseada.

¿Cómo tratar a una persona tóxica en el trabajo?

Cómo hemos comentado, lo más inteligente es no relacionarse con este tipo de personas, pero en el ámbito laboral donde es inevitable, te puede ayudar una serie de consejos:

  1. Comunicación: como siempre la comunicación es esencial para atajar un problema. En primer lugar habla con la persona en cuestión, hazle ver tus límites y qué es lo que no te gusta de su actitud. Si no aprecias un cambio, coméntalo con otros compañeros o incluso con tus jefes. Cuanto más se tarde en actuar, peor será la situación laboral.
  2. Empatía: intenta que la persona en cuestión se ponga en tu lugar. Hazle ver cómo su actitud te está afectado anímicamente.
  3. Autoestima: aunque sea difícil no dejes que te afecte. Debes confiar en ti y en tus capacidades.
  4. Objetivos. Es esencial que tengas claros los objetivos de la empresa y las tareas que desempeñas para tener una meta por la que luchar.
  5. Desconecta: siempre que puedas, haz descansos en solitario o con otros compañeros. Y aprende a desconectar cuando salgas del trabajo.

Ante todo mucha calma y ánimo.

Y si la actitud persiste siempre podéis buscar ayuda a un profesional para que os asesore a la hora de solucionar el problema. Recuerda que un buen ambiente laboral, aumenta la productividad.