No hay proyecto de emprendimiento que suponga un riesgo. Y con él, el miedo al fracaso y a todo lo que podemos perder en el intento. Pero lo cierto es que aquellos que dan el paso, que deciden dejar su zona de confort, sea como fuese seguro salen ganando.

Puede que en mucha ocasiones hayas escuchado hablar de la zona de confort, sin saber muy bien a qué nos referimos. Pues realmente hace referencia a las circunstancias de tu vida que te dan seguridad aunque no por ello felicidad: un trabajo que no te agrada pero te da un sueldo a fin de mes, una relación que no te acaba de satisfacer pero mantiene unida tu familia o núcleo de amistades, etc. La zona de confort camina entre lo cotidiano, lo conocido, la rutina pero tiene un peligro no te deja crecer y desarrollarse.

Puede que alguna vez hayas sentido la necesidad de cambiar tu vida pero no hayas sabido cómo o bien has visto una oportunidad de negocio y no te has atrevido a emprenderlo. Tienes miedo de abandonar tu zona de confort.

Y en verdad, no te quitamos la razón porque todo cambio supone unos riegos y en alguna ocasión incluso te equivocarás. Sin embargo, continuar en la zona de confort, si estás a disgusto, a la larga será un problema. Te creará ansiedad, te agriará el carácter, quizás acabes tirándolo todo por la borda sin un objetivo claro y lo que es más grave no cumplirás tus sueños ni crecerás como persona.

Por ello, es importante pensar, organizar y actuar. No se trata de romper con todo de la noche a la mañana. Más bien trazar el camino para llegar a tus objetivos. Vamos a darte unos consejos.

-Identifica qué es lo que no te gusta de tu vida actual.
-Márcate unos objetivos a medio-largo plazo.
-Enumera qué necesitas para conseguirlos (mayor formación, idiomas, viajar, etc)
-Intenta superar un miedo u obstáculo cada día por pequeño que sea.
-Cambia de hábitos.
-Amplía tu círculo de contactos.
-Busca el apoyo de familiares y amigos.

Y si fracasas no te preocupes, porque en el camino habrás aprendido las herramientas necesarias para poder conseguir lo que te propongas de nuevo. Todo esfuerzo tiene su recompensa. Y si haces lo que te gusta, estarás motivado para superar cualquier problema. Salir de tu zona de confort es arriesgar pero también aprender, conocer, superar y llegar.