SaboreArte, un sueño gastronómico

La creatividad es, a menudo, una mezcla de pasión a la que se le suma mucho trabajo, voluntad y esfuerzo. Precisamente esos tres ingredientes se dan en el proyecto de Rocío Corts y Carlos Gámez, creadores y propietarios del Restaurante SaboreArte, en la calle Rausell de Gandia. Es un proyecto empresarial y de vida resultado de su recorrido profesional, inquietudes y desarrollo personal.

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Marta Sambrizzi, propietaria y directora de la revista Gente de la Safor

Marta Sambrizzi es fundadora y directora de Gente de La Safor, primera revista de información local, de distribución gratuita, que se publica desde diciembre de 1985. Desde sus inicios, en los que el proceso era totalmente analógico y casi artesanal, la innovación ha sido una constante, adaptándose a la entrada de nuevas tecnologías y medios, diferentes escenarios políticos y sociales.

¿Mi primera impresión sobre Marta? Le tuve que parar los pies porque cuando le llamé para proponerle la entrevista, que transcribo más abajo, ofreció hacerla en ese mismo momento.

Tanta inmediatez me pareció divertida y ella reconoció que, cuando trabajar con la actualidad como materia prima es tu trabajo, los temas caducan en tiempo récord, y más cuando tenemos el Coronavirus sobrevolando nuestras cabezas.

Finalmente, quedamos para el día siguiente por videoconferencia, ¡qué remedio en tiempos de confinamiento!

A continuación, encontraréis la conversación que tuvimos el 1 de mayo. Como suele suceder, más que una entrevista es una charla con alguien que tiene una larga carrera llena de obstáculos.

Informar durante una pandemia mundial.

Buenos días, Marta, no puedo evitar empezar por preguntarle cómo están viviendo el Coronavirus en la revista.

Se está haciendo muy duro, sobre todo porque estos últimos días he empezado una sección de esos héroes anónimos. Me refiero a la gente que no se ve porque no sale como los políticos, pero están al pie del cañón, por ejemplo, a un chico que conduce ambulancias, un médico, la jefa de voluntarios de protección civil y lo que cuentan me quiebra en las entrevistas. Hay momentos en los que no puedo seguir hablando porque sientes tanta empatía, con las miradas que ellos están viendo de gente asustada, de gente pidiendo auxilio cuando van a buscar a un enfermo a su casa, cuando llevan comida a casas en las que están en situación de vulnerabilidad y que salen los niños como si hubiese llegado Papá Noel y ¡es arroz lo que les llevan! Es duro.

Por otra parte, lo estoy viviendo mal porque las fake news surgen a cada momento y pierdo muchísimo tiempo en ser investigadora, en no creerme nada de lo que me llega y eso está haciendo que mis jornadas sean interminables.

Esa era mi siguiente pregunta…En estos tiempos en que la información es tan abundante y circula rápido, ¿no crees que el trabajo de los medios es más complejo?

Sí, porque te llega una información y empiezas a contrastar: hablas con la Policía, con Sanidad, o desde Salud Pública te dicen que hay tantas personas en la UCI, tantas en planta, y a los 5 minutos te llega un WhatsApp de gente que te dice que los datos que tú has difundido son mentira porque conoce a alguien que está en el hospital y dice que no es así. Y vuelta a empezar a contrastar para identificar si es cierto o no. Yo que al inicio pensé: ¡qué voy a hacer sin Cultura, sin Deportes, sin Política, se me caerá la página web!

Los lectores también andamos muy desconcertados por los diferentes datos y enfoques que nos llegan por múltiples vías. ¿Cómo lo habéis notado?

<< La información es inmediatez y estar pendiente todo el día del móvil y del ordenador>>

El tema es que, muchas veces, puedes publicar un dato y la gente te lee al otro día y entonces te desmiente. Por eso lo que pido es que miren los horarios en los que se cuelga la información porque es importante, de la mañana a la tarde cambian los datos.

El lector ha tenido que identificar qué medio le dice la verdad y también creo que esta crisis ha logrado que los lectores sean más conscientes y no abran todos esos vídeos de gente desconocida que te dice, por ejemplo, “yo soy el distribuidor y he visto naves llenas de mascarillas y no las quieren vender” o “yo soy un médico muy afamado de Estados Unidos” …. Y me pregunto quién comprueba quién es el médico afamado.

La historia de Marta Sambrizzi.

Ha llegado el momento de hablar sobre ti. Marta, cuéntame quién eres: dónde naciste, cuándo y por qué llegaste a España y, más concretamente a Gandia, si tienes familia, cómo fue el nacimiento de Gente de La Safor…

Ufff. Trataré de resumirte. Yo nací en Argentina, en una provincia limítrofe con Chile, en la cordillera de Los Andes, llamada San Juan. A finales de 1984 mi exmarido me propuso venirnos a España porque él era de Gandia. Después de la Guerra Civil Española, mis suegros se fueron para allá con él pequeño y se quedaron. Allí le conocí, tuvimos tres hijos y cuando él me propuso venirme a Gandia fue un shock porque yo pertenezco a una familia italiana muy unida y la verdad es que me costó mucho. Soy la pequeña de tres hermanos muy mayores y la única mujer. Emigrar fue un duro golpe para mi familia y también para mí, me costó mucho adaptarme, pero aquí estaba toda la familia política. Había muchos primos-hermanos que me acogieron, me arroparon, y me sentí como en casa desde el primer momento. La verdad es que Gandia me encantó, aunque sí es cierto que he llorado mucho porque es muy difícil el desarraigo.

En la parte profesional, soy profesora de preescolar, que allá era una carrera universitaria con mucha psicología infantil y aquí había una sola guardería en la que me presenté con mi título, pero no hubo caso. Los meses iban pasando y estaba desesperada y mi marido, que era periodista, vio que aquí solamente estaba Radio Gandia y me propuso abrir un semanario. A mí me pareció una locura porque no tenía experiencia previa. Y bueno, como somos las mujeres, echadas para adelante, acepté y en diciembre de 1985 sacamos la primera revista con muchísimo esfuerzo.

En esa época, que una mujer estuviese tan volcada en su vida profesional era una excepción, ¿Encontraste en tu trayectoria desde 1985 alguna dificultad por ser mujer? ¿alguna que no hubiese tenido un hombre?

La verdad es que no me he sentido nunca discriminada ni como extranjera ni como mujer.

Y eso que en esos momentos no había mujeres en los medios de comunicación, solo algunas locutoras de radio a las que tengo un cariño inmenso, como son María Ángeles Moreno o Rosita Orquín, ya retiradas.

Podría decir que mi mayor dificultad por ser mujer era compaginar mi vida laboral con la familia. Mis hijos han aprendido a ser muy independientes porque yo no podía acompañarlos a extraescolares y se iban solitos. Me hubiera encantado poder estar más presente como hacen ellos ahora con mis nietos, pero no se podía, eran otros tiempos.

Empecé con idea de echar una mano, pero me fui metiendo cada vez más y desde entonces he maquetado yo siempre la revista de manera autodidacta. Por el método de prueba-error, hay que pensar que la maquetación en aquellos tiempos era mucho más costosa.

¿Cómo compaginaste tu vida profesional con la personal?

Yo tengo 3 niños y, sin madre y sin suegra (vivían en Argentina) que me echaran una mano, fue muy duro. Muchas veces tengo en el corazoncito que tenía que haber dedicado más tiempo a mis hijos, pero era eso o salir adelante. Tuve la suerte de poder adquirir en la misma planta donde yo vivía otro piso y monté ahí la empresa de manera que tenía muy a mano a los chicos para controlar las llegadas del colegio, los deberes… y así lo fui llevando.

¿En 35 años, qué momento destacarías como el más difícil de tu carrera?

He tenido 3 momentos difíciles.

Uno fue cuando dimos el paso de convertir el semanario en diario, en una especie de tabloide. Tras las inundaciones se anularon todas las publicidades, editamos 10 números y tuvimos que volver al formato inicial porque fue imposible continuar el proyecto, un proyecto iniciado con mucha ilusión.

Otro fue por problemas políticos. Un exalcalde de Gandia nos cortó las alas publicitariamente. Hubo una presión muy fuerte y nos quedamos sin ninguna entrada económica cuando nosotros vivíamos de la publicidad. Fue un momento muy difícil. Cuando ya no podíamos más y decidimos cerrar, hubo un grupo de lectores que dijo “no podemos perder ‘Gente’ porque son los únicos que nos están informando de lo que está pasando y de lo que se está haciendo en Gandia. No tengo palabras para agradecer a ese grupo de personas que empezaron a movilizarse y cada uno aportaba lo que podía: 10, 50, 300€… Entonces propusimos hacer participaciones, que todos los que se involucraran fueran socios, pero no quisieron. Querían que siguiéramos nosotros al frente de la empresa, entonces hacíamos reuniones para mostrarles las cuentas, creía que era necesario y lo correcto. Durante año y medio nos mantuvieron los lectores, gente de todos los colores políticos y también gente apolítica, que confiaban en la información que estábamos dando.

El tercer momento, diría que hasta dramático fue la crisis de 2008, fue muy duro, porque estábamos saliendo de la censura impuesta. Teníamos mucho personal con los que estábamos muy unidos. Lloramos todos cuando nos despedíamos, tuvimos que prescindir de gente muy válida, con un gran ambiente de trabajo y tirar adelante sin ellos.

Finalmente, en 2017, tuve un problema de salud en los ojos. Mi exmarido se jubiló y me vi obligada a dejar la empresa inactiva. En enero de 2019 la reactivé y acá estoy.

¿Y el momento más dulce?

El sentir el apoyo de la gente cuando vinieron mal dadas. El reconocimiento de la gente que hemos comentado antes, a cambio de nada.

Que creyeran en ‘Gente’ fue el momento más bonito, fue maravilloso. Y de esos lectores me han quedado unos amigos espectaculares.

El vuestro es un sector en el que la innovación juega un papel muy importante porque tenéis que ir generando alternativas a la manera de trabajar habitual para adaptaros. En este sentido, los medios de información han experimentado en los últimos 35 años cambios verdaderamente transformadores y se ha ido reinventando una y otra vez ¿qué ajustes que hayáis tenido que hacer en Gente a lo largo de más de 3 décadas destacarías?

Muchísimos. En mis inicios el editor de textos no era un ordenador tal y como lo conocemos ahora. Era un monitor con una pantallita donde veías 20 caracteres. Si te equivocabas, no podías volver atrás para corregir ni comprobar lo escrito, por lo que tenías que llevar un control perfecto de la redacción. Cuando acababas de redactar, tenías que darle a una tecla para poner tamaño, tipo y justificación. Eso salía en papel fotográfico para montar las galeradas y, si había errores, tenías que desecharlo todo y volver a empezar. Era un trabajo artesanal.

Más tarde llegaron los ordenadores y, aunque fue difícil aprender, lo recuerdo como una maravilla. La llegada de las cámaras digitales fue otro avance … ¡qué maravilla!

He vivido una transformación impresionante en este sector, y lo que viviré.

Emprendimiento y nuevas generaciones.

¿Qué cualidades crees que debe tener una persona para ser emprendedora como tú?

Sobre todo, mucha ilusión y echarle horas. La formación es importante, pero sin ilusión ni esfuerzo en horas, no salen las cosas, hace falta mucha determinación.

¿Qué le dirías a alguien que quiera empezar en el mundo de la información a nivel local?

Quien se inicie ahora en esto debe tener muchos anhelos, ánimo y confianza porque es una profesión que hoy es muy difícil. La verdad es que el mundo editorial está muy castigado. Ahora las empresas lo están pasando muy mal y no pueden invertir en publicidad. Igual que me está sucediendo a mí, les pasa a los demás medios, esto va a traer una crisis muy grande para el sector y contratar gente va a ser casi imposible.

Lo cierto es que con Marta hablarías mil horas. Tiene una vida que parecen tres. Una carrera profesional en la que la toma de decisiones tiene gran protagonismo. A lo largo de su vida ha diseñado herramientas y estrategias para conciliar vida profesional con la familia, su bien más preciado.

Después de hablar con ella veo que Marta es un espíritu emprendedor. Lo suyo es una historia de iniciativa, tenacidad y compromiso que no solo aplica al mundo de la comunicación y su empresa, sino también a asociaciones, ONG y proyectos centrados en los demás con los que colabora.

Ahora tiene otro reto inmediato: sobrevivir a la crisis de publicidad provocada por la pandemia del Covid-19. Ella lo afronta como todo: con esfuerzo y dedicación.

Ada Ares: patologías, arte e innovación

Ada Lydia Ares es una artista plástica que busca reventar estigmas y acercarse a todos aquellos que creen que la salud mental es cosa de unos pocos. Ada es un claro ejemplo de innovación por su utilización del arte para mostrar otra manera de entender algunas enfermedades.

En plena cuarentena, la artista aceptó la invitación para ser la primera figura en aparecer en la sección Creativ@s, espacio que nace con la idea de mostrar las experiencias creativas y de innovación de creador@s de La Safor y alrededores.

La artista conversó, a través de una plataforma online, desde su residencia en la Playa de Gandia, con Pedro Monteros Valdivieso. Dejó varios criterios destacables sobre su enfermedad mental, otras patologías, su arte, sus obras y la innovación y de los que os adelantamos aquí unas pinceladas:

“Sufro trastorno bipolar, me lo diagnosticaron en 2013, pero tengo la teoría de que he sido bipolar toda mi vida, siempre he sido diferente”.

“Hay miles y miles de patologías que yo represento a través de patos. Lo que yo quiero expresar es que todo el mundo está lleno de miles de patologías. Cada persona tiene las suyas y, sin embargo, solo se estigmatizan las patologías mentales”.

“La innovación es una necesidad que tiene el ser humano. Cuando más problemas hay, más innovas para solucionarlos.  Se desarrolla mucho más la imaginación y el arte en situaciones de estrés, de no encontrarse uno bien, que cuando todo funciona perfectamente”.

reproducir video No te puedes perder la ENTREVISTA donde mostramos también parte de su obra:

escuchar podcast Si quieres escuchar la conversación completa, tienes el PODCAST a tu disposición en Ivoox:

reproducir ivoox https://www.ivoox.com/50893774

localizarPor último, aquí te dejamos las coordenadas de Ada por si quieres saber más de ella, CONTACTAR o COMPRAR obra:

https://www.aresgallery.com/

https://www.facebook.com/patologiasares

https://www.instagram.com/aresgallery_/?hl=es

https://www.pinterest.es/adaares/

¡ Nos vemos en el próximo Creativ@s !

Entrevista realizada por Pedro Monteros Valdivieso

Susana Serra, propietaria y gerente de Coques Susana

Susana Serra es la propietaria de Coques Susana, empresa ganadora del premio FAES a la Innovación en 2019 por ser la primera empresa que industrializa la producción de cocas de dacsa.

Cuando contacto con Susana Serra por primera vez para solicitarle cita para esta entrevista, escucho al otro lado una voz que parece de una chica de 15 años y siento que la conozco hace tiempo, que es una persona que va al grano, que está hablando conmigo mientras trabaja manteniendo el hilo de la conversación en todo momento. Esto ya me dice que es una mujer orquesta, como tantos empresarios. Ella es la gerente, responsable de recursos humanos, jefa de producción, de logística, etc. Enseguida acepta mi proposición, como era de esperar en alguien que aprovecha cada minuto. Eso sí, me pide que, además de hacer la entrevista, me asegure de ir con tiempo porque quiere explicarme su proceso de producción y mostrarme las instalaciones. Todo ello en una conversación telefónica de apenas 3 minutos.

De esa visita, realizada el día 27 de febrero de 2020, surge esta conversación:

Hábleme de los orígenes de la empresa y de su evolución, algo que les ha llevado a ganar el premio a la Innovación de FAES en 2019.

Nuestros orígenes son en el mundo de la panadería, de origen familiar desde mis abuelos por parte de padre, estuvimos en Palma de Gandia durante muchísimos años. Hacíamos productos de panadería y también cocas a diario que distribuíamos a hornos y tiendas. Fuimos yendo cada vez a más y empezamos con una máquina semi automática que innovó mi padre en aquel momento, todavía en las mismas instalaciones, que mantuvimos allí hasta 2003. Aquel local se quedó pequeño, la cámara también, no podíamos paletizar…

sí o sí, la empresa se hacía grande o buscábamos otro tipo de salida y decidimos ampliar el negocio trasladándonos al polígono de Palma de Gandia en 2003.

Este año estamos de celebración, llevamos 40 años y muy contentos y orgullosos de continuar con lo que mi padre inició y esperamos que siga así durante muchos años.

¿Desde cuándo supo que quería formar parte de la empresa familiar?

La verdad es que a mí siempre me ha gustado. De hecho, siempre que estaba de vacaciones de verano, Semana Santa, fines de semana, por las tardes etc… me ofrecía a ayudar porque me llamaba el mundo de la panadería y acudía a ayudarles. Cuando estaba en COU mi padre pasó una mala racha de salud por lo que yo trabajaba por las mañanas y por las tardes iba al instituto. Cuando acabó el curso, no tenía nota suficiente para estudiar la carrera que quería y, aunque mis padres me animaron a buscar una universidad privada para que pudiese continuar mis estudios, yo pensé que, si no había obtenido plaza, era por algo y decidí que me quedaba en la empresa. Bien es cierto que a veces tengo el gusanillo de que me hubiese gustado estudiar más pero no me arrepiento de haberme quedado al lado de mi padre.

En su opinión, ¿cuál es la mayor ventaja de ser una empresa familiar? ¿y la desventaja?

La mayor ha sido que hemos podido continuar desarrollando un producto local que mi padre ha hecho todo lo posible por potenciar y creo que se está reconociendo la labor que ha hecho durante tantos años. Es un producto local que se está viendo que tiene salida y que se está conociendo fuera de La Safor como en Valencia, Castellón de la Plana, Madrid, Barcelona, donde hay muchos restaurantes que ya lo están utilizando.

La parte negativa es que necesita muchas horas de dedicación, te tiene que gustar mucho, es lo principal y trato de transmitirlo a mis hijos ya que por las tardes no puedo estar con ellos porque en la empresa somos 4 personas y, aunque el horario es de 6 a 14:30, por la tarde hay que venir a cargar camiones, trabajo de oficina… partes del trabajo que no son producción de las que hay que ocuparse, todas tienen que sacarse adelante y de las que me ocupo yo: cumplir fechas de entrega… todo.

¿Cómo se las ha arreglado para conciliar vida personal y profesional como empresaria?

Hasta hace 4 años, que mi padre todavía estaba aquí, para mí era más fácil. Aunque él teóricamente ya no trabajase, todos los días venía y hablábamos todos los temas. Ahora que él ya no está, mi marido también es un gran apoyo y mis hijos han llegado entender que, a parte de mi trabajo, esto es mi pasión. Eso hace que a mí no me importen las horas dedicadas. Tengo muy claro que una empresa familiar significa horas sin mirar para sacarla adelante. Si tú no estás al pie del cañón, esto no sale.

¿Has encontrado con algún obstáculo por ser mujer?

No, porque mi padre me ha enseñado todo. Siempre ha sido de “tú aquí a mi lado”. Bien es verdad que evitaba que yo no hiciera esfuerzo físico, pero no era por hacerme de menos, era por protección. Él siempre quiso que yo estuviera en primera línea. Además, mi marido siempre me apoya y me anima. Por tanto, en ese sentido he tenido y tengo apoyo.

¿De qué parte de su actividad está usted más satisfecha y orgullosa?

De lo que más orgullosa estoy es de la satisfacción del cliente, que te digan que has sido constante en la calidad a lo largo de los años, que me digan que mis cocas son las mismas de siempre.

Al mismo tiempo, desde 2012 nos venimos certificando en IFS (International Food Standard) de calidad y seguridad alimentaria año tras año. Es una norma a la que cuesta mucho llegar y, sobre todo, mantenerse ya que supone que cada año te superes y te exijas más, pero es una garantía de seguridad que estás ofreciendo a tus clientes. Te da tranquilidad porque tenemos un protocolo de actuación en el caso de que hubiese un problema.

¿En qué puntos de venta podemos encontrar sus coques de dacsa?

Principalmente tiendas de congelados, cada vez más, no solo en La Safor. Tenemos desde el año pasado dos empresas de distribución en Valencia.

Me gustaría que algún supermercado en Valencia se lanzara porque tenemos demanda todas las semanas y yo no puedo montar una tienda física.  También nos piden restaurantes cada vez más. De hecho, hace tiempo que tenemos restaurantes en Valencia, Madrid y en Barcelona, recientemente en Castellón de la Plana y Bilbao porque hay chefs que se lo recomiendan entre ellos.  

También supermercados. Tengo entendido que entre ellos tienen relación comercial con Mercadona hace tiempo, cuéntenos su experiencia con este gigante.

Trabajamos con Mercadona desde que teníamos el horno, hará unos 25 años, yo ni estaba en la empresa. Mi padre contaba que un buen día vinieron, comentaron que habían estado probando el producto en el mercado, que el que más les gustaba era el nuestro y que querían que fabricásemos para ellos para tantas tiendas. Mi padre dijo que necesitaba X tiempo para organizar cómo abastecer a todas las tiendas. Además, hacíamos nosotros el reparto tienda por tienda, lo que complicaba más dar servicio. Repartimos a tiendas de Mercadona de La Safor y la Marina, que es donde más se conoce el producto. Hoy en día ya es diferente porque ya está centralizado y entregamos en Mercadona Riba Roja o Mercadona Albatera, Alicante.

Lo que se hace con todos los clientes es trabajar con transporte propio especial o con agencias especializadas en congelados y en un día tienen el producto en cualquier punto de España.

¿Cuál es su ventaja competitiva?

Yo ofrezco calidad y seguridad alimentaria. Nosotros no ofrecemos precio, ofrecemos calidad.

Lo que se echa en falta es que la gente se conciencie más en el tema de la seguridad alimentaria porque hay muchas empresas donde aún vemos el todo vale para vender a precios más bajos. Eso, y que Sanidad exija lo mismo a todos. Lo contrario me parece injusto y está ocurriendo. Así es como se justifica que algunos vendan a los precios que venden.

¿A qué retos se enfrenta Coques Susana actualmente?

Pienso que deberíamos montar tienda en Valencia, pero no lo veo claro estando yo aquí. No puedo estar en los dos sitios a la vez. Otra opción es la venta online porque demanda sí hay. Aquí llama cantidad de gente todas las semanas, sobre todo de Valencia, preguntando dónde comprar las cocas.

Fabricar sin gluten también me gustaría porque tengo el problema en casa, mi hija es celíaca.  El año pasado lo planteé en una reunión con Mercadona, pero llegué a la conclusión de que no les compensa por volumen de ventas.

Tras esta conversación nos sumergimos en una apasionada charla, como lo hace todo Susana, puro entusiasmo. Hablamos del relevo generacional, de modalidades de venta online y, cómo no, de Luis Serra, a quien Susana admira y echa de menos a partes iguales.

TARONJA TICs. Todos somos influencers medio ambientales.

Los jóvenes son los mayores influencers que existen para los demás jóvenes y para sus padres. Si ellos interiorizan prácticas que preserven la naturaleza, transferirán ese valor a los demás. A su vez se convertirán en generadores de influencers.

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